¿Qué tipos de Psoriasis existen?
Aunque se trate de la misma enfermedad, la psoriasis puede presentarse de distintas formas clínicas que pueden aparecer de forma aislada o coincidir varias en una misma persona.
Las lesiones en la piel son rojas y abultadas, y están cubiertas de escamas blanquecinas brillantes que se desprenden fácilmente. Las lesiones pueden picar, doler y a veces se agrietan y sangran. En la piel, las zonas que más se afectan son los codos, las rodillas, el cuero cabelludo y la región sacra, aunque puede afectar a cualquier otra parte del cuerpo. La afectación del cuero cabelludo y de las uñas es típica. En algunas personas puede provocar también la inflamación de algunas articulaciones (artritis psoriásica). A continuación se describen las formas más características.
Psoriasis en placas
La psoriasis en placas constituye la forma más frecuente y se caracteriza por placas rojas bien delimitadas que pueden medir desde pocos milímetros hasta varios centímetros de diámetro. Si las placas cubren mucha superficie corporal, se habla de psoriasis generalizada. Por lo general, las placas se localizan en las rodillas, los codos y la zona sacra, aunque pueden aparecer en cualquier otra parte del cuerpo.
Psoriasis en las palmas y las plantas
Esta forma de psoriasis se caracteriza por placas muy secas e hiperqueratósicas y puede interferir mucho en el trabajo y en la vida personal, porque la piel suele agrietarse, sangrar y doler. La afectación plantar incluso puede ocasionar problemas de movilidad. Si no hay otras lesiones típicas de psoriasis en otras partes del cuerpo, puede ser difícil diagnosticarla, ya que se parece mucho a un eccema crónico. El tratamiento de esta forma de psoriasis es complejo.
Psoriasis en el cuero cabelludo
La afectación del cuero cabelludo es muy frecuente. Puede acompañar cualquier forma de psoriasis, incluso puede ser la forma de inicio o la única localización de la enfermedad. Se presenta en forma de descamación seca muy adherida (caspa gruesa) sobre una zona roja del cuero cabelludo. A veces, hay sólo una mínima descamación y otras veces escamas blancas gruesas adheridas cubriendo todo el cuero cabelludo. En ocasiones, las lesiones de la psoriasis se extienden hacia la frente, la nuca o detrás de las orejas. La psoriasis en el cuero cabelludo suele producir mucho picor, y las escamas que se desprenden se ven en la ropa como «caspa» blanquecina. La psoriasis por sí sola no produce la caída del cabello ni
alopecia (disminución de la densidad del pelo). Sin embargo, cuando las escamas son muy gruesas, atrapan el pelo, que se puede arrancar al intentar desprenderlas. También se puede dañar temporalmente cuando se usan cremas o lociones con ácido salicílico para ablandar las escamas. De todas formas, si el pelo se daña o se cae, cuando la psoriasis esté controlada, se recuperará espontáneamente la cantidad perdida. Este tipo de psoriasis puede confundirse con la dermatitis seborreica.
Psoriasis en las uñas
La afectación ungueal es muy variable: algunos pacientes no la tienen, otros tienen pequeños «puntos» en las uñas, parecidas a las marcas de un dedal, algunos tienen engrosamientoy deformación de la uñas, y otros manchas amarillas que corresponden al despegamiento de la uña de su lecho. Las lesiones ungueales pueden asociarse a cualquier tipo de psoriasis. Además de las molestias para realizar algunos trabajos manuales, la afectación ungular suele preocupar por su visibilidad. Su diagnóstico es difícil, porque todas las enfermedades de las uñas se parecen mucho, por lo que siempre es aconsejable la valoración de un dermatólogo.
Psoriasis en la cara
La afectación facial es poco frecuente, pero cuando ocurre interfiere mucho en la vida personal y profesional. La piel de la cara es más delicada y difícil de tratar que otras zonas del cuerpo, así que hay que tener cuidado con la mayoría de los tratamientos tópicos, ya que éstos pueden producir irritación u otros efectos secundarios. Cuando la psoriasis afecta la cara, puede confundirse también con la dermatitis seborreica.
Psoriasis en los pliegues
Este tipo de psoriasis se llama también «psoriasis invertida». Las placas suelen ser más rojas y menos descamativas. Puede afectar cualquier pliegue cutáneo (axilas, ingles, debajo de los pechos, entre las nalgas, etc.). Es una forma muy incómoda y puede ser dolorosa e invalidante si se producen fisuras en el fondo de los pliegues. Es de difícil tratamiento con los medicamentos tópicos por la irritación que pueden producir y porque los corticosteroides tópicos deben usarse con limitaciones en esta localización.
Psoriasis en gotas
Este tipo de psoriasis recibe esta denominación porque las lesiones son pequeñas, menores de 2 cm, numerosas y distribuidas de forma irregular por todo el cuerpo, como una salpicadura.
Es más frecuente en niños y jóvenes. Suele aparecer tras una infección por estreptococos (bacterias), generalmente una faringe-amigdalitis. Responde muy bien al tratamiento tópico y a la fototerapia, incluso puede desaparecer espontáneamente. En algunos casos se transforma en psoriasis en placas. Los brotes pueden repetirse cada vez que se padece anginas.
Psoriasis eritrodérmica
Recibe esta denominación cuando las lesiones afectan casi toda la superficie cutánea. La piel se encuentra muy roja, caliente y se descama de forma abundante. Es una forma grave de psoriasis que suele requerir ingreso hospitalario, pero afortunadamente es muy poco frecuente.
Psoriasis pustulosa
La psoriasis pustulosa es una complicación grave y poco habitual, en la que aparecen pústulas estériles (granos de pus no infecciosos) sobre las placas. Hay una forma localizada normalmente en manos y en pies, y otra generalizada. La generalizada, muy poco frecuente, también es grave y suele requerir ingreso hospitalario.
Artritis psoriásica
La artritis psoriásica es una forma de inflamación crónica de las articulaciones que se caracteriza por rojez, hinchazón y dolor de las articulaciones afectas. La artritis psoriásica afecta fundamentalmente a las articulaciones de los dedos de manos y pies, la columna lumbar y sacra, las muñecas y las rodillas. En algunos casos, si no se trata, puede provocar daños irreversibles en las articulaciones.
Entre el 10 y el 30% de las personas que tienen psoriasis desarrollan artritis, y ésta puede manifestarse
en cualquier momento, aunque su aparición es más probable entre los 30 y los 50 años. No se puede saber de antemano quién tendrá artritis psoriásica, ya que no hay análisis de sangre que permita predecirlo. Sin embargo, se sabe que las personas con psoriasis más graves y con afectación ungueal más importante tienen más probabilidades de padecer artritis. En ocasiones, la afectación articular aparece meses o años antes que las lesiones cutáneas, o a veces las lesiones de la piel son mínimas y pueden haber pasado desapercibidas al médico e incluso al paciente. Si un paciente con psoriasis nota dolor o hinchazón articular, debe consultar al médico y preguntarle por esta posibilidad. El diagnóstico precoz de la artritis psoriásica es fundamental para evitar las secuelas comentadas.









