Las personas con psoriasis y artritis psoriásica suelen relacionar la evolución de su enfermedad con los cambios de estación. En verano, en la mayoría de los casos, éstas mejoran considerablemente. Pero, ¿a qué es debido? En general, en verano, disponemos de más tiempo libre y la existencia de un clima más favorable mejora parte de los síntomas y nos invita a realizar actividades de ocio.
Uno de los lugares que más podemos disfrutar en esta época del año es la playa, la cual nos ofrece múltiples beneficios, más de los que nos imaginamos, tanto a nivel físico, social y emocional.

1. Agua de Mar: Parte de los beneficios que nos aporta, son debidos a su composición en minerales como el sodio, magnesio, bromo, iodo y calcio, haciendo de ella una disolución terapéutica. Y eso ocurre porque el mar aporta todos esos minerales directamente a nuestra piel, que los absorbe y aprovecha para nutrirse y reparar las lesiones.

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2. Sol: Los rayos que inciden directa e indirectamente sobre nuestra piel activan reacciones fisiológicas en nuestro cuerpo, como la síntesis de vitamina D en nuestra piel, que beneficia a nuestros huesos y tiene una acción antiinflamatoria directa sobre las placas. También ayuda a la secreción de endorfinas del sistema nervioso, aportándonos bienestar.

3. Arena: Al igual que el agua de mar, la composición mineral de la arena y el caminar por ella, favorece nuestro organismo, tanto a nivel de piel como de las articulaciones y los huesos.

4. Actividades: Realizar en la playa actividades de ocio individuales (jogging, running...) o en grupo nos aporta beneficios en todos los ámbitos, físico, emocional y social, mejorando los síntomas y la aceptación de la psoriasis.