Escucha tus emociones

Te ayudamos a aceptar y afrontar la psoriasis

Cómo afrontar y aceptar tu enfermedad

¿Qué solemos sentir cuando nos diagnostican psoriasis?

La aparición de la psoriasis marca un giro en nuestra vida. Más allá de las molestias que ésta pueda provocarnos, como picor o irritación en la piel, nuestro aspecto físico se convierte en una preocupación y es inevitable hacerse preguntas como: ¿Qué pensarán los demás de mi piel? ¿Cómo afectará esta enfermedad en mis relaciones?

Y es que la piel es una de las primeras cosas que los demás ven de nosotros y tener una enfermedad visible al exterior, puede impactar negativamente en nuestras emociones, haciéndonos sentir inseguros y afectando a nuestra autoconfianza y autoestima. Todos queremos ser amados y reconocidos, y solemos pensar que, si somos guapos y sanos, tendremos más éxito en la vida y menos obstáculos para conseguir ser aceptados por nuestro entorno.

Afrontar y aceptar, las claves de la satisfacción diaria

Es evidente que una enfermedad que afecta a la piel y que no tiene cura, como la psoriasis, condicionará nuestra vida diaria. Pero no aceptarla nos llevará a desgastarnos y a perder energía.

El ser humano vive deseando lo que no tiene – en este caso, una piel sana-, pero centrar nuestros pensamientos en aquello que está fuera de nuestro control, como es la enfermedad, nos aleja de las posibilidades de placer y alegría que aún tenemos a nuestro alcance.

La psoriasis se puede tratar y controlar, y conseguirlo depende, en gran parte, de nuestra actitud. Aunque la suframos, ¡podemos hacer muchísimas cosas! (estudiar, trabajar, tener amigos y pareja…). Así que, debemos ser positivos, vivir la vida tal y como se nos presenta, explorando posibilidades en vez de fijarnos solo en las pérdidas.

¿Sabías que vivir las dificultades con una sonrisa y cierto sentido del humor, crea una impresión positiva en los demás que supera la impresión que puedan provocar las lesiones en la piel? En vez de ver a los otros como enemigos, veámoslos como aliados, con quienes compartir nuestra experiencia y preocupaciones. Hacerlo nos ayudará a sobrellevar mejor la enfermedad.

Además, aceptar la psoriasis y adoptar una actitud proactiva, informándonos sobre cómo mejorar nuestro estado, siguiendo las recomendaciones de nuestro especialista y el tratamiento que nos ha indicado, etc. nos permitirá mejorar nuestra calidad de vida, reducir su impacto y sentir una gran satisfacción con nosotros mismos.

Gestiona tus pensamientos y emociones

Cuando una enfermedad no tiene cura y es crónica, como la psoriasis, los síntomas de ansiedad y de depresión pueden aumentar.
De hecho, los pacientes de psoriasis tienen el doble de probabilidades de deprimirse que el resto de la población. Según los especialistas, esto puede deberse a los cambios biológicos que provoca la enfermedad y al estigma que la acompaña.

Existen momentos en que los sentimientos de rabia, tristeza e impotencia son habituales, pero controlarlos está en tus manos.
Estas recomendaciones te ayudarán a sentirte mejor:

 

Habla

Habla sobre tus problemas y comparte tu enfermedad

Explicar a tu familia, pareja o amigos cómo te sientes y qué te preocupa, te ayudará a no sentirte solo. Verás las cosas desde otra perspectiva más positiva y optimista.

Rutinas

Mantén tus rutinas

Procura mantener tus rutinas y actividades cotidianas.
La actividad nos distrae y ayuda a evitar que el malestar nos invada: acude a tu trabajo, sal a divertirte, tómate tiempo para ti...

Ejercicio

Practica ejercicio físico

La condición física y el estado mental están estrechamente relacionados. Unos minutos de ejercicio al día te van a permitir descargar tensiones, mejorar tu estado de ánimo y relativizar tus preocupaciones.

Control

Toma el control de tu psoriasis

Si eres capaz de manejar tu psoriasis, te sentirás mejor y disminuirán los síntomas de ansiedad y depresión.

 

Especialista

Acude a tu especialista si sientes que tu estado de ánimo ha empeorado y/o te sientes angustiado (ansioso).
¡Él te ofrecerá herramientas para superarlo!

Consejos para reducir el estrés

El estrés no es solo una consecuencia de la psoriasis, sino que puede ser un desencadenante de la enfermedad, provocando un brote de psoriasis en nuestra piel y/o empeorando las lesiones que ya tenemos. Además, nos afecta a nivel emocional, generando síntomas de ansiedad y depresión, y afectando negativamente en la salud de todo nuestro cuerpo.

 

¿Cómo podemos combatirlo?

Para el control del estrés son efectivas las técnicas de relajación. Existen diferentes tipos de ellas que puedes aprender a practicar.
Por ejemplo:

 

Respiración profunda (diafragmática)

Es una técnica muy sencilla, rápida y efectiva. Consiste en realizar respiraciones profundas, inhalando aire por la nariz durante unos 5 segundos, aguantándolo durante un par de segundos, y soltándolo poco a poco por la boca. Durante cada respiración notaremos como nuestro abdomen se hincha al coger el aire y se desinfla al soltarlo.
Se recomienda realizar la técnica estirado o bien sentado, con una mano en el pecho y la otra en el abdomen para controlar si nuestra respiración es profunda (cuando se hincha nuestro abdomen).

 

Relajación muscular progresiva (Jacobson)

Consiste en ejercicios de tensión y relajación de diferentes grupos musculares, empezando por las extremidades inferiores.
Debemos tensar el grupo muscular (por ejemplo, la pierna) durante 5 segundos, para luego dejarla totalmente relajada y centrarnos en las sensaciones de relajación de esos músculos durante 20 segundos.

 

Imaginación

Se basa en visualizar una imagen que nos produzca sensaciones de relajación, centrándonos en cada uno de los detalles de ese entorno imaginado. Suele ser más efectiva combinada con respiraciones profundas.

Además, puedes practicar ejercicios que favorecen la relajación, por ejemplo:

 

Yoga
Consiste en practicar posturas que permiten la meditación. Esta disciplina de la India mejora el estado físico y emocional, trabajando la reeducación del cuerpo, la mente y la respiración.

 

Tai-chi
De origen chino, este arte marcial refuerza los músculos, las articulaciones y el sistema nervioso. Se basa en realizar movimientos suaves, de forma coordinada con la respiración.

 

Pilates
Permite tonificar los músculos y fortalecer el sistema musculoesquelético. Busca el equilibrio entre la mente y el cuerpo a partir de la respiración y la relajación.

 

Meditación
Se basa en técnicas de focalización en aspectos como la propia respiración, objetos, experiencias positivas… Permite la relajación mental y física, ayudando a eliminar los dolores tensionales y el estrés.

La práctica de otras modalidades deportivas también permite combatir el estrés, ya que el ejercicio físico aumenta la producción de endorfinas, sustancias químicas que mejoran el estado de ánimo y la energía. Puedes optar por caminar, pedalear, nadar, bailar... Lo importante es que el deporte que elijas te guste, para que sea más fácil practicarlo con regularidad.

Si el estrés persiste, también puedes buscar apoyo profesional, acudiendo a un especialista que te ayude a gestionarlo.

¡Reduce tus niveles de estrés y verás como la psoriasis mejora!

Autoría y bibliografía de esta sección

Estos contenidos no tienen un propósito científico, sino de educación en salud. Han sido desarrollados por:

Autor/revisor principal

Dra. Sandra Ros. Psicóloga. Hospital de Sant Pau.

 

Referencias bibliográficas de la sección

 

Guías y artículos

 

Artículos de la revista Acción Psoriasis:

   Ros, S. “Psoriasis y Depresión”
      Revista... verano, 2018

   Gardounis, K. “Aceptación de la vida”
      Revista nº 90, verano 2017

   Gardounis, K. “No te dejes vencer por la ansiedad”
      Revista nº 91, otoño 2017

   “Estrés, ¿qué puedo hacer yo?”
      Revista nº 8, otoño 2015

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