Convivir con la enfermedad psoriásica y con sus manifestaciones visibles en nuestra piel provoca sentimientos de vulnerabilidad y angustia ante un posible rechazo social. Aceptar la nueva situación y expresar abiertamente nuestros miedos y sentimientos nos permitirá disminuir el malestar y favorecerá la interacción social. Ver más allá de la piel y compartir nuestras experiencias diarias con otras personas nos enriquece y fomenta pensamientos positivos. Concentrar tu energía en aquello que si tienes y disfrutar de tu tiempo junto a tus amistades y familia hará que encares con una sonrisa la vida.

Si aún así, no tienes la suficiente energía para afrontar tu situación vital, ¡no te preocupes!, nosotros te acompañamos en este camino. Acude a tu especialista, confíale tus sensaciones y pensamientos para encontrar una solución juntos y, si es necesario, un psicólogo podrá enseñarte a manejar tus emociones y te acompañará en este proceso de cambio.

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