La ecografía cutánea es una técnica que permite hallar procesos inflamatorios de la piel no detectables mediante la exploración visual y que de este modo permite prevenir el agravamiento de la patología. En palabras del doctor Martorell, dermatólogo del Hospital de Manises, que además forma parte de un grupo de investigación nacional para la búsqueda y aplicación de nuevas tecnologías en la Dermatología, “esta técnica podría tener un papel importante en el control de los pacientes con psoriasis. Con estas pruebas, los especialistas podemos detectar con mayor precisión los procesos inflamatorios de la piel y evitar así los brotes”. 

Por otro lado, los servicios de Dermatología y Reumatología del Hospital General Universitario de Valencia han desarrollado conjuntamente un Taller de Ecografía Osteoarticular dirigido a formar e informar a los profesionales de la dermatología sobre el funcionamiento de esta técnica que permite encontrar indicios de lesiones articulares en pacientes con psoriasis, incluso antes de que hayan aparecido los síntomas. Esta técnica, que actualmente es utilizada por los especialistas en reumatología, se está implantando en el servicio de Dermatología para mejorar el diagnóstico y el tratamiento de los pacientes con psoriasis y ser más precisos en cuanto a los resultados. 

El taller sobre ecografía osteoarticular, impartido por reumatólogos para dermatólogos, surge de la estrecha relación entre psoriasis y artritis psoriásica. Concretamente, entre un 10 y un 30% de los pacientes con psoriasis desarrollan artritis psoriásica, lo que suma dolor e inflamación de las articulaciones a las lesiones de la piel. De ahí la importancia de una mutua colaboración entre ambas disciplinas. 

Además, gracias a esta técnica, se puede realizar un estudio vascular que permita conocer el riesgo cardiovascular que conllevan las patologías inflamatorias como la artritis psoriásica y la psoriasis. Esta patología, si no se mantiene bajo control, puede derivar, además de la artritis psoriásica, en otras enfermedades asociadas o comorbilidades, como riesgo cardiovascular, depresión y síndrome metabólico, por lo que esta colaboración entre profesionales permite un diagnóstico y tratamiento integral.